Cuando a una hada se le mojan las alas

Trabajar con PNL es recorrer el camino que separa el estado actual en que se encuentra una persona del estado deseado en que se quiere encontrar.

Hace años viví una hermosa experiencia que se inició con la siguiente declaración de estado actual (momento en el que se inicia el trabajo con PNL) La persona que escribió las siguientes líneas y a la que llamaremos Azul porque, en aquellos momentos, se identificaba con ese color, se sentía “un hada con las alas mojadas”
Creía que su misión en la vida era llevar alegría y consuelo allí donde hiciese falta y eso, pensaba, no puede hacerse “con las alas mojadas”. Con estas palabras “dibujaba” el momento que vivía:

Yo fui hada un día… Todavía guardo cartas de otro tiempo que siempre empezaban diciendo “Buenos días, pequeña hada”

Me he reconocido en otras palabras, he recordado mi esencia y me he dado cuenta de que he perdido la magia que antes me acompañaba… ¿Qué pasa cuando la lluvia del alma moja las alas de un hada? ¿Puede un hada seguir viviendo cuando ya no puede volar?

Si no existiera la memoria, si el olvido fuese posible, puede que la vida fuera más fácil, menos dolorosa.

Hoy escribo porque necesito compañía, la compañía de las palabras, seguramente la única que queda cuando ya has perdido todas las otras compañías. ¿Cómo se pueden perder tantas cosas? ¿Cómo se pierde lo que amamos cuando lo amamos tanto? ¡Qué cansancio dejan en el alma tantas pérdidas…!

Necesito sentir que existe un universo de autenticidad más allá de este mundo de mentiras y de trampas, donde nadie dice lo que siente y todos piensan lo que dicen pero no dicen lo que piensan.

Tiene que haber un espacio, en algún lugar, donde no pierdan siempre los que más aman, los que intentan jugar limpio, los que creen que ensuciar el amor es el peor atentado a la vida.

Tiene que haber un universo donde la hipocresía no sea supervivencia, donde se pueda amar sin miedo y donde los que te quieren no tengan miedo al amor y a la vida.

Por lo menos, tiene que existir un mar que acoja todas las lágrimas para que sean algo hermoso y no sólo dolor que se desborda. Un mar que haga azules las tristezas y donde el sol no queme el alma.

Debería existir un bosque donde puedan esconderse las hadas tristes para que nadie vea su tristeza. Ellas tienen que repartir alegría y consuelo, no pueden permitirse que el mundo vea sus lágrimas.

Y, si no existe realmente el bosque de las tristezas, tampoco deberían existir las hadas tristes. Por su propio bien, deberían ser sacrificadas. El mundo encontraría pronto la excusa para ennoblecer la matanza. Lo ha hecho ya muchas veces y, una vez más, el verdugo haría el papel de víctima y a pleno pulmón reclamaría justicia y a gritos hablaría sin tregua de su sufrimiento mientras condena al más frágil sin derecho a defensa, sin derecho a nada. El más frágil siempre es el que más ama y, el que más ama, es siempre el más fuerte y nunca el más duro. Tan fuerte que mientras se le resquebraja el alma, el dolor se hace silencio y no entiende de reproches.

Si ya nadie cree en la magia, en el amor, en el misterio de la piel que se quema y no mata… si siempre ha de morir el sentimiento… también deberían morir las hadas.

Cuando a un hada se le mojan las alas es mejor que se muera.

Pasaron los meses y, un día, el hada Azul decidió salir de ese bosque de las tristezas para adentrarse en el bosque de la PNL. Llegó arrastrando sus alas mojadas y poco después, tras la maravillosa experiencia de aprendizaje del Practitioner en PNL, la misma persona escribía cómo había aprendido a secar las alas mojadas:

Son tantas las cosas que podría escribir que me doy cuenta de que he ido integrando la PNL en mi vida de una forma tan sutil que casi me parece mágica. Es como si hubiese dejado fluir lo que iba aprendiendo y cada enseñanza se hubiese ido colocando suavemente en el mejor lugar. También me doy cuenta de que eso ha hecho que mi vida sea mejor. Hoy vuelvo a sentirme un hada. Si mis alas se mojaron un día, la PNL me ha proporcionado un buen albornoz o quizás me haya enseñado el camino para buscar en el armario de mi vida dónde estaba guardado ese albornoz que tan bien seca las alas mojadas. Ya no creo que, “cuando a un hada se le mojan las alas es mejor que se muera”. Ahora estoy convencida de que, “cuando a un hada se le mojan las alas” lo mejor que puede hacer es buscar en su armario de recursos un buen albornoz para secarlas y, “cuando esté bien para ella”, volver a volar…

¿Cómo se pasó del EA (estado actual) al ED (estado deseado)?

En primer lugar, me gustaría destacar que el hada Azul describió su experiencia en calve de metáfora y la metáfora es el lenguaje del inconsciente. Los procesos de cambio son mucho más rápidos y permanentes cuando se trabaja con el inconsciente.

¿Cómo se consiguen cambios internos tan potentes con PNL?

Modificando la estructura de la experiencia y esto es, básicamente, lo que hacemos con PNL. En la vida de nuestra hada, lo que llamamos “realidad” no cambió. Lo que sí cambió fue su mirada… su manera de interiorizar dicha realidad. En PNL, lo que nos interesa fundamentalmente es cómo nos pasan las cosas: lo más importante es cómo estructuramos una experiencia, no su contenido.

El proceso de interiorización del hada Azul había generado un programa interno poco potenciador para ella en el que estaba ahogando su vida. Con técnicas de PNL vivenciadas y aprendidas en el Practitioner (primer nivel de formación en PNL) , fue desmontando las diferentes generalizaciones que había en sus primeras afirmaciones mediante preguntas de Metamodelo (uno de los primeros modelos desarrollados por John Grinder y Richard Bandler) que permiten completar el puzzle de una información recibida para modificarlo después de manera que las creencias limitantes que ahogaban el alma y mojaban las alas, pasasen a ser potenciadoras. De esta forma, la idea de fracaso se fue sustituyendo por la de aprendizaje y nuestra hada empezó a vivenciar su experiencia interna de una forma más positiva. En la parte central de su trabajo consigo misma, empezó a descubrir con qué imágenes, sonidos y sensaciones construía sus pensamientos. Una vez localizadas las imágenes, los sonidos y las sensaciones descubrió que, con técnicas de PNL, podía transformarlos. En definitiva, se dio cuenta de que existía otra forma de relacionarse con sus experiencias mucho más potenciadora y que le permitiría volver a volar. Lo más sorprendente para ella, que llegó a la PNL con las alas mojadas de tristeza, fue que todo esto lo hizo sin dolor. Pasó de la tristeza a la esperanza sin casi darse cuenta, sin adentrarse en el contenido de sus afirmaciones, reviviendo lo que ya había vivido de una forma que le permitía cambiar la vivencia “sin tocarla”, como ella decía para explicar que no se había enfrentado a contenidos dolorosos como, en un principio, había pensado que debería hacer. Descubrió que tenía todos los recursos que necesitaba, que su propia vida la había hecho rica en esos recursos y que sólo tenía que aprender a buscarlos… cambiar su mirada interna, su manera de estructurar la “realidad”.

Desde el mundo de la PNL…

Un abrazo y hasta pronto,

1 Comment

  • CLEIDY LEON

    Reply Reply 11 septiembre, 2014

    EXCELENTE! ESTA METAFORA DE LAS ALAS MOJADAS, GRACIAS AL PRACTITIONER REALIZADO EN EL INSTITUTO VENEZOLANO DE PROGRAMACION NEUROLINGUISTICA POR ENSENARME A SECAR MIS ALAS MOJADAS, A BUSCAR Y A INSTALAR MIS PROPIOS RECURSOS EN MI COMPORTAMIENTO, EN MIS CAPACIDADES Y EN MIS CREENCIAS, MIS VALORES Y MI IDENTIDAD MIL GRACIAS A ESTA EXPERIENCIA Y A ESTOS ARTICULOS TAN MOTIVADORES Y ENRIQUECEDORES PARA EL CRECIMIENTO DEL SER HUMANO!

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