Estado Actual y Estado Deseado: PNL para hacer realidad tus sueños

Cómo la PNL te sitúa en el camino adecuado para hacer realidad tus deseos

“Un problema es una acción no emprendida”
(Proverbio japonés)

El cambio forma parte de nuestra vida desde que nacemos. Los cambios de nuestro siglo se producen a un ritmo tan acelerado que, a veces, emprendemos una carrera contra reloj y corremos sin preguntarnos cuál es el destino al que queremos llegar.
Es por eso que algunas personas consiguen trofeos que nunca quisieron tener y lloran, puede que sin saberlo, la ausencia de sus auténticos sueños.

Cuando una persona decide hacerse cargo de su vida e iniciar un proceso de cambio, ha hecho un alto en la carrera y tiene la intención de dedicar un espacio de tiempo a su propio bienestar. Ese momento es una oportunidad única. En ese instante es consciente de que hay algo en su vida que desea cambiar lo que le sitúa en la perspectiva adecuada para iniciar el viaje desde su estado actual a su estado deseado.

Esta es la perspectiva de la PNL:

El cambio como un viaje desde el estado en el que estás al estado en el que deseas estar y así es como ayudamos a otros y a nosotros mismos, situándonos desde esa perspectiva. Cuando alguien solicita tu ayuda en un proceso de cambio, lo que harás será acompañar a esa persona en su viaje hacia el estado deseado. Ayudar a las personas a vivenciar el objetivo conseguido las ayuda a obtener la energía necesaria para ese viaje y esa energía viene de la motivación. Es fundamental que quiera realizar el viaje y que crea que su objetivo es alcanzable y útil.

Cuando una persona si sitúa en la línea de salida hacia el estado deseado, suele saber bien todos los “por qué” de su situación actual e incluso los “por qué” de que se haya mantenido en ese estado durante un tiempo precioso de su vida sin hacer ninguna acción para cambiar. Sus “porqués” le mantienen anclado en el problema. Tus preguntas deben orientarse más hacia la intención (“¿para qué?”) que hacia la causa. Los “PARA QUÉ” le guiarán hacia la solución. En el “para qué” está el deseo, la motivación, el sueño… Culturalmente, estamos más habituados a preguntarnos el “porqué” de las cosas que el “para qué”. Si le preguntas por qué ha acudido a ti, es muy probable que sus respuestas se focalicen en el problema: te dirá las causas que la han llevado a su estado actual. Si le preguntas para qué ha acudido a ti, su mente tenderá a focalizar su atención en aquello que quiere conseguir: “el estado deseado”

En mi experiencia en Coaching con PNL he observado que, cuando un cliente inicia el proceso, es frecuente que se quede desconcertado ante la pregunta ¿para qué quieres hacer esto? Cuando acaban el proceso de coaching, después de unos tres meses, están tan hechos a esta pregunta que se la responden a sí mismos sin necesidad de que yo se la plantee. Han entrado en el camino de sus propios sueños lo que significa que han empezado a vivir la vida que desean vivir. Es un espectáculo fascinante de crecimiento personal que contiene la belleza de la mejor obra de arte.

Ayudar a las personas a orientarse hacia la solución es una de las mejores cosas que podemos hacer por ellas. Cuando un cliente describe un problema, suele entrar en esa representación de la realidad y volverla a vivir. Entra así en un estado de falta de recursos (cada vez que te explica una causa de su estado actual está volviendo a vivir el problema y su mente le está enviando el mensaje “no puedo”). Detente en los “por qué” sólo el tiempo justo para obtener la información que sea útil y pasa a situarle en la dirección adecuada para conseguir lo que desea. Oriéntale al objetivo.

Ante expresiones del tipo “tengo que…” pregúntale ¿Y qué quieres exactamente en este momento? ¿Cuál es tu deseo en relación a lo que hoy te ha traído hasta aquí? ¿Qué quieres haber conseguido en los próximos dos meses? El camino del deseo es el camino de la motivación. A muchas personas se las ha educado en la creencia de que hay que adaptar los sueños a la realidad y no se les ha dicho que es bueno trabajar para que la realidad se adapte a su deseo. Esa creencia es la madre de muchas insatisfacciones. Tendrán entonces muchas excusas, justificaciones y ejemplos para no seguir correctamente en la dirección de sus deseos. Ayudarles a cambiar su percepción es nuestra principal tarea. Centra su atención en esta pregunta “¿Qué quiero en mi vida y qué tengo que hacer para que eso ocurra?”

Cuando el cliente salga, después de la primera entrevista, estará a punto de “perder pié” dentro de su propia vida. Es importante que le dejes preparado. Habrá salido de la zona de comodidad que constituye el hábito y todavía no habrá llegado a la seguridad de la meta conseguida. Aunque su vida actual, su aspecto, su salud, su bienestar… no sean los que desea, sí son los que mejor conoce, está “acostumbrado” a vivir así y hasta es posible que se haya “adaptado” a su descontento. A veces, sólo un cambio brusco en la temperatura de la vida, hace que se activen los recursos y saltemos de la situación en la que estamos y no queremos estar. A veces, es una enfermedad grave, una tragedia personal… un cambio brusco en la temperatura de la vida, que nos hace darnos cuenta de que el universo es más amplio que nuestros problemas y de que tenemos todos los recursos que necesitamos para saltar de ese lugar en el que no queremos estar… Sin embargo, es importante recordar que el salto provoca incertidumbre. Mientras la persona está “en el aire”, ha salido de lo conocido (estado actual) y no ha llegado todavía a su destino (estado deseado). Está en pleno salto y es posible que sienta vértigo y hasta que le parezca que, en la situación conocida, no se estaba tan mal. Por eso es tan útil que, cuando alguien inicia el camino hacia el estado deseado haya vivenciado su deseo hecho realidad. La PNL te sitúa en el camino adecuado para hacer realidad tus deseos.

Una sencilla estrategia de excelencia de la PNL para conseguir eso es el Puente a Futuro. Su objetivo es que la persona vivencie cómo se sentirá cuando haya conseguido aquello que desea, que se vea, se oiga y se sienta con el objetivo que desea conseguir, ya conseguido. Ello le proporcionará una nueva visión de la situación que vive como problemática y le permitirá experimentarla de una forma distinta mucho más potenciadora. Este sencillo ejercicio de PNL consta de tres pasos:

  1. Invítale a que imagine que ya lo ha conseguido, que se vea a sí mismo en ese lugar del futuro en que ya ha conseguido lo que deseaba. Pídele también que oiga lo que se dice a sí mismo (“lo he conseguido”, “qué bien me siento”…) y lo que le dicen los demás (“fantástico” “¿Cómo lo has conseguido?”…)  Pídele también que sienta las sensaciones asociadas a ese nuevo estado (su respiración, sus emociones…) Al hacer esto, su mente estará registrando esta experiencia como ya vivida y eso transformará la incertidumbre en motivación.
  2. Pídele entonces que, desde esa posición en el futuro, mire atrás y observe qué ha hecho para conseguirlo.
  3. El tercer paso es muy simple. Ahora ya ha vivido la experiencia del objetivo conseguido y sabe lo que tiene que hacer para conseguirlo. El tercer paso es una sólo palabra: “Hazlo”.

Con este sencillo ejercicio, habrás cambiado su estado que es lo mismo que situarle en el mejor contexto para conseguir lo que desea.  Ahora está situado en un estado de plenitud de recursos (= “Puedo, me lo Merezco y soy Capaz”)

Anthony Robbins explica que todos aquellos que han conseguido algo en la vida, tenían dos puntos en común:

  • Tenían un sueño y no lo abandonaron
  • Fueron persistentes

Walt Disney tuvo un sueño. Hoy todos conocemos su sueño hecho realidad. Sin embargo, cuando dijo que crearía un parque de atracciones en California al que se desplazaría gente de todo el mundo para verlo, casi nadie creyó en su sueño y tuvo que ir a 302 bancos antes de encontrar uno que aceptara financiar su propuesta. Cuando el día de la apertura del parque, un periodista le dijo a Roy Disney que aquel debía ser para él un día de emociones contradictorias porque Walt no había podido ver el sueño hecho realidad, Roy le contestó “Walt lo vio y por eso tú ahora puedes verlo”

Preguntaron una vez a Barbra Streisand cómo conseguía sus éxitos. Ella respondió que, cuando empezaba un nuevo proyecto, se imaginaba a sí misma el día del estreno recibiendo el aplauso del público y el reconocimiento de la crítica, saboreando y disfrutando el éxito. Entonces, desde esa posición de “sueño realizado”, miraba hacia atrás y veía todos los pasos que había dado hasta llegar a ese momento. El resto es fácil de imaginar: sólo tenía que caminar esos mismos pasos para llegar a ese mismo lugar.

Un objetivo es un sueño con piernas. Cuando le pones piernas a un sueño lo conviertes en alcanzable, le posibilitas el caminar hacia aquello que deseas. A un sueño, se le ponen piernas mediante un plan de acción.

Ayudar a una persona a que se sitúe en el futuro es conectarla con la fuerza del objetivo conseguido. Puedes ayudarla también con tus palabras: “Al otro lado del puente está la vida que deseas… Atravesarás otros puentes y llegarás al otro lado de otros sueños. Esta experiencia ha cambiado tu manera de mirar, tu manera de afrontar la vida. Has iniciado ya el camino hacia la vida que deseas. Felicidades”

Marta siempre había soñado con tener un vestido de un conocido diseñador. Le encantaba el mundo de la moda pero nunca había podido ponerse  ninguno de esos vestidos que tanto le gustaban porque no cabía dentro de ellos. Así es que Marta se conformaba con admirar lo bellos que quedaban en otros cuerpos.

Cuando inició el tratamiento, estaba un poco desanimada porque veía que el camino que le quedaba por delante hasta llegar a alcanzar su objetivo, era muy largo. Marta no hablaba de kilos sino de tallas. Decía que su sueño era “caber dentro de un vestido de la talla 40”. Cuando le pregunté qué imagen creía que podía conectarla con un buen estado y motivarla para mantenerse en el camino, no lo dudó ni un segundo: “Verme vestida con un modelo de D.” Al mismo tiempo que lo decía, se iluminó su cara que se embelleció con una suave sonrisa. Cuando volvió al siguiente encuentro ya tenía el vestido. Había ido a comprar la talla 40 del vestido que más le había gustado de su diseñador preferido. Explicó que se había paseado por la boutique imaginándose a sí misma con cada uno de los modelos que tanto le gustaban. Cuando decidió cuál era su preferido, pidió una talla 40 y salió de la tienda increíblemente feliz. Al llegar a su casa, Marta había substituido la lámina de Van Gogh que tenía en su habitación por el precioso vestido que acababa de comprar. Colgó el vestido en la pared, en lugar del marco en el que, hasta ese momento, miraba los conocidos girasoles del pintor impresionista. Marta estaba radiante. Decía que el ver cada día ese vestido a los pies de su cama era una forma muy agradable de acabar y de empezar el día. Mirar aquello cada día le hacía recordar lo que quería conseguir y, al mirarlo, empezaba y acababa cada nuevo día con una sonrisa. Un tiempo después, Marta volvía a colgar en su habitación los girasoles de Van Gogh… Mientras lo hacía, llevaba puesto un precioso vestido de la talla 40…

Desde el mundo de la PNL

Un abrazo y hasta pronto,

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