Sueños y flores

Flower_in_spanish_house

Han pasado diez años…

Raimon y yo trabajábamos en una compañía multinacional y soñábamos con crear nuestra propia empresa. En realidad, empezó soñando él y a mí me contagió su sueño.

Hacía tiempo que trabajábamos en ese proyecto y ya había llegado el momento de dar el paso definitivo y comunicar a nuestro jefe que, como los Reyes de Oriente, íbamos a seguir nuestra estrella. En ese momento, se detuvo el tiempo. Un freno muy potente se activó en nuestro interior y pasaban las semanas y siempre encontrábamos alguna excusa que justificaba el no comunicar todavía que nos íbamos.

Hasta entonces, el sueño había sido un hermoso y agradable viaje. Sin embargo, había llegado el momento de cerrar unas puertas para poder abrir otras y entonces apareció el miedo.

Estábamos inmersos en esa situación de ir aplazando el día de nuestra despedida de un entorno seguro, cuando fuimos a visitar a un posible nuevo cliente. La visita estuvo rodeada de flores y quizás por eso es un recuerdo que tiene una belleza especial para mí. Yo adoro las flores. Nuestro posible nuevo cliente para nuestra potencial futura empresa era propietario de varias floristerías y, en una de ellas, tenía lugar nuestra reunión. Después de explicarnos las necesidades que tenía para que desarrolláramos el proyecto que posiblemente nos encargaría, empezó a hablarnos de su propio sueño. Nos dijo que le gustaría ampliar su negocio y llenar la ciudad de floristerías. Quería formar a los aprendices que entraban a trabajar con él para que pudieran gestionar nuevas tiendas, expandiendo las flores por toda la geografía. Se le iluminaban los ojos cuando hablaba de eso. Sin embargo, nos dijo, se encontraba con la dificultad de que los aprendices no querían aprender a gestionar sino que sólo querían “hacer lo mínimo” para conservar su puesto de trabajo y no les gustaba ni el riesgo ni la responsabilidad que implicaba hacerse cargo del negocio de las flores. “Si yo encontrase personas que no tuvieran miedo al trabajo y amaran la belleza, llenaría la ciudad y, quién sabe si el mundo, de flores”, nos dijo con una amplia sonrisa.

Salimos de allí con el encargo de presentarle una oferta para la elaboración de unos programas informáticos y nos fuimos a tomar un café. Sentada junto a la ventana desde la que se veía un parque cercano, yo tomaba notas sobre los requerimientos que nos había planteado nuestro futuro cliente. No me di cuenta de que Raimon no escribía nada. Aunque estaba sentado frente a mí, su mente no había salido todavía de la floristería y algo en el ambiente empezó a impregnarse de una suave fragancia de rosas. Abrí la agenda y vi que, una vez más, no habíamos comunicado nuestra marcha el día que habíamos marcado para hacerlo. Miré a Raimon y nos sonreímos los dos: sobraban las palabras porque, en el fondo, los dos sabíamos que nos estaba paralizando el miedo. Me disponía a tomar la taza de café que había junto a mi libreta cuando me detuvo una pregunta. “¿A ti te importaría vender flores?” Levanté la vista hacia Raimon y le respondí “A mí me encantan las flores” La conversación iba adquiriendo un tono mágico y creo que los dos intuíamos que algo importante estaba pasando a través de aquellas palabras que parecían tener el poder de conjurar el miedo. “A nosotros, no nos da miedo el trabajo, ¿verdad?” siguió Raimon. “No” respondí yo. “¿Te das cuenta de que, en el peor de los casos, si no nos fuera bien el proyecto, siempre podríamos volver aquí y pedirle que nos enseñara a vender flores?” me preguntó y, en ese momento me dí cuenta de que, en el peor de los casos, lo único que pasaría sería que empezaría un nuevo sueño: llenar la ciudad de flores. Aquella semana comunicamos nuestra decisión de salir de aquel entorno seguro para seguir nuestra estrella. De eso, han pasado diez años. Había nacido Adaptic… gracias a las flores.

4 Comments

  • claudia

    Reply Reply 24 diciembre, 2013

    Excelente publicacion, yo no se si es realidad o ficcion, pero si sucede en la realidad por lo menos a mi, pero mi lema es intentar es conseguir!!! y cada paso que damos es un escalon mas hacia nuestro objetivo.Muchas gracias y que tengan unas lindas fiestas todos.Saludos

    • raimon

      Reply Reply 25 diciembre, 2013

      Querida Claudia,
      Muchas gracias por tu comentario. La historia es real… y seguimos subiendo escalones. Un abrazo.

  • Lilian Gómez

    Reply Reply 25 diciembre, 2013

    Hermosa historia, gracias por compartirla:
    Feliz Navidad y un feliz 2014!!! Nos vemos el próximo año!

  • MCarmen Cereceda Arona

    Reply Reply 28 diciembre, 2013

    Vuestra bella historia, compartida con generosidad con todos nosotros, nos recuerda, que cuando hemos de dar una paso importante en la vida hacia adelante, a menudo “afloran” nuestros miedos al cambio, a la pérdida de la seguridad aparente, y tantas veces, abandonamos nuestros sueños, si no somos capaces en esos instantes, de disfrutar lo relevante de la sutil fragancia y belleza de una simple flor.
    Gracias por compartir tanto una vez más.
    Ah! A mi también me encantan las flores.
    MCarmen

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